¿Cómo era ser anciano en la prehistoria?

📅 17/09/2025 👤 Julio Fuente 📂 salud

Actualmente, el cuarenta por ciento de las personas desempleadas mayores de cincuenta años afirma haber sufrido discriminación por edad. La OMS advierte que una de cada cinco personas mayores de cincuenta ha sufrido edadismo en el ámbito sanitario. Esta discriminación, a veces benevolente, infantiliza a las personas mayores, les resta autonomía y conlleva menor autoestima e invisibilidad social. Sin embargo, este rechazo al envejecimiento es una construcción cultural reciente. En la prehistoria, la edad avanzada no estaba vinculada a estigmas, sino a experiencias. Los estudios arqueológicos evidencian prácticas de cuidado y un alto valor social para las personas de edad avanzada o con discapacidades. Su valor residía en ser depositarios de memoria y conocimiento. Superar los cuarenta años podía considerarse una longevidad significativa. Se han hallado fósiles, como un Homo erectus de Dmanisi que sobrevivió años sin dientes, o el neandertal Shanidar uno, que vivió con graves discapacidades hasta los cuarenta años, lo que demuestra que recibieron cuidados prolongados de su grupo. Estos casos, junto al de una niña neandertal con síndrome de Down en Atapuerca, muestran que los humanos primitivos se esforzaban por no dejar a nadie atrás. A pesar de esto, las mujeres ancianas suelen estar ausentes en los discursos sobre el pasado, en parte por la limitación de los restos. Es crucial superar los prejuicios modernos. La "hipótesis de la abuela" sugiere que la menopausia y la mayor longevidad femenina tuvieron un significado crucial para la especie, ya que las mujeres aportaban conocimiento sobre crisis, partos o soluciones alimentarias. Visibilizar a las ancianas prehistóricas es una tarea científica y educativa pendiente para construir narrativas del pasado que incluyan a todos y enriquezcan las del presente.

¿Cómo era ser anciano en la prehistoria?

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