Comprender antes de juzgar: ¿qué enseñan los fallos ferroviarios del pasado sobre el accidente de Adamuz?
Comprender antes de culpar: Lecciones de los fallos en los sistemas
Mi verdadera comprensión del concepto de fatiga no surgió en un contexto científico, sino en mi propia sala de estar: una silla que parecía nueva decidió, sin previo aviso, desintegrarse en sus cuatro patas, ofreciendo una lección práctica sobre las leyes de la física. No había sido maltratada ni sobrecargada. Simplemente, tras innumerables ciclos de uso, una grieta microscópica alcanzó su punto crítico y se propagó, rompiendo el material. Me encontré, frustrado, buscando un responsable… mientras una parte de mí admitía la verdad evidente: los fallos complejos rara vez tienen una única causa simple.
De la silla doméstica a la tragedia ferroviaria
El accidente de tren en Adamoz presenta paralelismos, con la enorme diferencia de que la "silla" pesaba cientos de toneladas, se desplazaba a gran velocidad y llevaba personas en su interior. En este caso, lo primero que se exige es evitar convertir la tragedia en un debate especulativo sin fundamento.
Investigación en curso: Las autoridades trabajan en la identificación de las víctimas y en la investigación del siniestro ferroviario ocurrido el 19 de enero de 2026.
La causa principal es, por definición, objeto de una investigación en marcha. Sin embargo, la naturaleza humana busca respuestas rápidas y concluyentes: "fue el conductor", "fue la infraestructura", "fue el vehículo", "fue un elemento concreto".
La búsqueda de la causa: un proceso metódico
La información disponible sugiere que no nos enfrentamos a la narrativa simple del culpable único. Las fuentes oficiales indican que se están examinando posibles fallos en la infraestructura o en componentes mecánicos, como indicios de una anomalía (¿una fisura?) en el raíl o en partes del tren. En cualquier caso, no se contempla el sabotaje, ya que, de ser así, el descarrilamiento habría sido total.
Las investigaciones rigurosas tienen un "defecto": requieren el tiempo necesario y no se dejan presionar por la urgencia. La normativa europea obliga a publicar el informe final antes de doce meses; si no es posible, debe emitirse un avance provisional. El sistema está diseñado para que la prisa no comprometa la calidad de las conclusiones.
Para contextualizar:
- El accidente de Santiago de Compostela (2013) tuvo su informe final en mayo de 2014.
- En Hatfield (Reino Unido, 2000), el análisis técnico, la asignación de responsabilidades y las reformas operativas se extendieron durante años, demostrando que un fallo material puede ser solo la primera pieza de un dominó organizativo más amplio.
Patrones de fallo en la historia ferroviaria
Cuando el problema está en el material rodante: El accidente de Eschede (Alemania, 1998) es el recordatorio más trágico de que una fisura por fatiga en un componente puede desencadenar una catástrofe, incluso si todo lo demás parece funcionar correctamente. La clave está en entender cómo se inician y propagan las grietas bajo cargas repetidas y en la importancia de detectarlas antes de que alcancen un umbral crítico.
Cuando el problema está en la vía: La fatiga por contacto rodante es un fenómeno físico que actúa en silencio, en la zona de contacto entre la rueda y el carril, generando tensiones enormes y creando grietas superficiales. Este fue el caso de Hatfield en 2000.
Cuando la causa principal no es material: El siniestro de Santiago de Compostela (2013) ilustra otra categoría: velocidad, factores humanos, transición entre sistemas de seguridad… y, crucialmente, el debate sobre cuántas capas de protección debe tener un sistema para que un solo error no sea fatal. Aunque el patrón difiere de un descarrilamiento en recta, enseña la misma metodología: no buscar una causa única, sino una cadena de eventos.
Hipótesis técnicas plausibles
Si el debate público subraya que la vía era moderna y el tren nuevo, la respuesta técnica debe ser humilde: precisamente por eso, el abanico de posibilidades incluye fallos súbitos o defectos que pudieron escapar a las inspecciones rutinarias. Estas son algunas hipótesis que podrían responder a nuestras preguntas:
- Problema en el carril (soldadura, fatiga): Las pruebas se buscarían en el análisis de las superficies de fractura, el historial de inspecciones no destructivas en la zona, la geometría de la vía y la evidencia física en el lugar (fragmentos, deformaciones, punto de inicio del descarrilamiento).
- Fallo en el material rodante (rueda, eje, bogie): Suele dejar pistas previas en los registradores de a bordo (vibraciones, alarmas, temperatura), daño característico en las piezas y su superficie de fractura, y una correlación con el historial de mantenimiento.
- Otras causas no materiales (aún no descartadas): Colisión con un obstáculo, anomalía local en la geometría de la vía, fallo en elementos de sujeción o en un cambio cercano, o incluso efectos del viento o tensiones térmicas, menos habituales en enero pero posibles.
El futuro: seguridad como ecosistema
Proyectos como el tren CR450 de China, que alcanzará 450 km/h, no basan su promesa de seguridad solo en la velocidad, sino en un ecosistema integral: instrumentación avanzada, mantenimiento predictivo, inspección automatizada, gemelos digitales y una cultura organizativa donde cualquier señal de alerta, por pequeña que sea, se toma en serio.
Conclusión: Leer las huellas del fallo
Al final, vuelvo a mi silla rota. De haberme guiado por la intuición, habría culpado al fabricante o al azar. Pero un análisis profundo revela la cadena: un diseño con sus limitaciones, un punto que concentra tensiones, un microdefecto, miles de ciclos de carga… y, finalmente, un ciclo que no fue el más intenso, sino el que encontró el material ya al límite de su resistencia.
El análisis forense obliga a leer las huellas del fallo como un texto, desde la escala microscópica de la fractura hasta el contexto macro del sistema, donde cada decisión humana y técnica deja también su rastro.
Con Adamuz, la única actitud responsable es comprender antes de juzgar. Las grandes catástrofes ferroviarias del pasado nos enseñan que el progreso en seguridad no nace del análisis más rápido, sino de la evidencia más paciente. Y esa evidencia, como las grietas, no siempre es visible a simple vista… pero inexorablemente está ahí.

Contenido original en https://theconversation.com/comprender-antes-de-juzgar-que-ensenan-los-fallos-ferroviarios-del-pasado-sobre-el-accidente-de-adamuz-273879
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