¿Contribuye tener mascota al bienestar emocional en la infancia?
La influencia de las mascotas en el bienestar emocional infantil
Muchas familias se plantean preguntas como: ¿Es buena idea adoptar una mascota? o ¿Puede beneficiar el desarrollo psicológico de nuestros hijos?. Son cuestiones muy relevantes, dado que más del 50% de los hogares en España convive con uno o más animales de compañía, según datos del sector.
El vínculo emocional con los animales
El apego, ese lazo afectivo fundamental que se establece entre un bebé y quien lo cuida, también puede desarrollarse, en cierta medida, con las mascotas. Diversos estudios indican que esta relación puede aportar beneficios de varias maneras.
Pero, ¿cuál es el impacto real en la salud psicológica de los niños? Nos centramos en problemas internalizantes (como ansiedad o tristeza) y externalizantes (como conductas disruptivas o agresividad).
El estudio: Metodología y participantes
Para investigarlo, analizamos datos del Proyecto INMA (Infancia y Medio Ambiente), un seguimiento a largo plazo que evalúa a participantes desde el embarazo hasta la niñez mediante cuestionarios y pruebas.
La muestra incluyó alrededor de 1.900 familias de cuatro regiones españolas. La distribución de mascotas fue:
- 52.3% tenía o había tenido algún animal.
- 19.1% convivía con perros.
- 8.7% con gatos.
- 14.8% con pájaros.
- 28.6% con otros (hámsteres, conejos, peces, tortugas).
Resultados clave de la investigación
Al evaluar la relación, los niños sin mascota mostraron puntuaciones más positivas. Quienes siempre tuvieron una presentaron tendencias ligeramente menos favorables, y aquellos con exposición puntual mostraron mayor riesgo de problemas. Este patrón fue significativo solo para el caso de los gatos.
Tras ajustar por factores como clase social o edad, no hubo diferencias claras entre quienes nunca tuvieron mascota y quienes sí, considerando animales en general, perros o pájaros.
Los hallazgos más destacados fueron:
- Tener un gato alrededor de los 4-5 años se asoció con más problemas de salud mental.
- Contar de forma constante con mascotas como hámsteres, conejos, peces o tortugas durante la primera infancia pareció tener un efecto protector.
Posibles explicaciones
En la primera infancia, los vínculos pueden no estar completamente desarrollados, lo que explicaría el impacto limitado de perros o pájaros. Otros factores no medidos también podrían influir.
Respecto a los gatos:
- Su naturaleza más independiente puede limitar la conexión emocional profunda.
- Es posible que familias con niños con necesidades emocionales específicas elijan más frecuentemente gatos.
- La toxoplasmosis, una infección más común en gatos, se ha relacionado en algunos estudios con alteraciones del comportamiento y trastornos mentales.
En cambio, mascotas como peces o hámsteres ofrecen un contacto estable y sencillo, fomentando la responsabilidad, la empatía y el autocontrol.
Conclusión
Nuestro análisis no vinculó claramente la convivencia con perros o pájaros con beneficios o perjuicios para la salud mental infantil, quizás por centrarse en una etapa muy temprana. Se necesitan estudios en edades mayores.
La continuidad en la tenencia de ciertas mascotas (roedores, peces, tortugas) resultó más beneficiosa que la tenencia esporádica. En definitiva, aunque una mascota puede promover valores positivos, su efecto real depende del tipo de vínculo, la edad del niño y el contexto familiar.

Contenido original en https://theconversation.com/contribuye-tener-mascota-al-bienestar-emocional-en-la-infancia-266958
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