Detección de mentiras y neurotecnologías: ¿más cerca de la “verdad”?

📅 13/11/2025 📂 salud

Neurotecnologías y Derecho: Nuevos Horizontes para la Búsqueda de la Verdad

En la actualidad, se han multiplicado las investigaciones científicas que miden la actividad cerebral con el objetivo de interpretar procesos mentales. Los sistemas de neurotecnología –que combinan inteligencia artificial con datos neurológicos– sugieren la capacidad potencial de acceder a pensamientos, intenciones e incluso recuerdos de individuos. Esta perspectiva, aunque aún se sitúa entre la realidad científica y la especulación futurista, presenta retos significativos para el sistema legal.

La Búsqueda Histórica de la Verdad en los Tribunales

El ámbito jurídico ha mostrado interés constante por estas innovaciones. Durante siglos, la justicia ha perseguido métodos para determinar la veracidad de los testimonios en los procesos judiciales. Desde las ordalías medievales –rituales que invocaban el juicio divino– hasta el polígrafo moderno o el estudio del comportamiento no verbal, existe una tradición de buscar la verdad mediante indicadores externos. No obstante, ninguna de estas metodologías ha demostrado contar con fundamentación empírica suficiente que garantice su precisión o confiabilidad.

El Atractivo de las Neurociencias

Las técnicas neurocientíficas emergen como una alternativa potencialmente más efectiva, superando las limitaciones de sistemas anteriores. Su principal ventaja reside en que la medición se realiza lo más cerca posible del origen de la información mental. En otras palabras: en lugar de observar reacciones fisiológicas como sudoración o nerviosismo, se analiza directamente la actividad neuronal que podría revelar conocimientos o memorias. De verificarse esta capacidad, representaría un avance extraordinario.

Con tal metodología, los testigos en un juicio no podrían modificar u ocultar sus relatos. La implementación de esta tecnología facilitaría reconstruir los eventos con mayor exactitud y determinar lo que realmente sucedió. Este constituye uno de los propósitos fundamentales del proceso judicial, especialmente en la fase de prueba.

Aplicaciones en el Sistema Judicial Español

Aunque pueda sonar a ciencia ficción, el uso de técnicas basadas en actividad cerebral no es completamente novedoso en la justicia española. Desde 2014, algunos jueces han autorizado la llamada prueba P300, que registra señales eléctricas cerebrales mediante electroencefalografía. Se fundamenta en que el cerebro modifica sus patrones eléctricos cuando se expone a estímulos visuales que activan recuerdos.

El procedimiento implica:

Esta técnica se ha utilizado en varios casos para intentar localizar restos de víctimas desaparecidas, como en el caso de Marta del Castillo. Sin embargo, los resultados en procesos judiciales no han sido determinantes. Por el contrario, existen serias dudas sobre su validez y confiabilidad.

Limitaciones y Precauciones Necesarias

Para evitar que metodologías sin suficiente respaldo científico influyan en decisiones judiciales –y potencialmente provoquen condenas injustas– es crucial examinar detenidamente lo que estas tecnologías pueden realmente medir.

Una cuestión fundamental es si puede establecerse la verdad de los hechos analizando las memorias de testigos. Actualmente conocemos que la memoria humana no opera como un dispositivo de grabación, ni reproduce fielmente la realidad. Los recuerdos son flexibles y pueden:

Esta característica de permeabilidad memorial puede generar falsos recuerdos, que mezclan experiencias reales con información posterior que podría no corresponder a lo acontecido.

Lo más alarmante es que estos recuerdos falsos pueden resultar indistinguibles de los auténticos, tanto para quien los experimenta como para quien los evalúa. Hasta la fecha, la neurociencia no ha identificado ningún marcador cerebral que permita diferenciarlos de manera concluyente.

¿Qué Miden Realmente Estas Tecnologías?

Los experimentos se basan en una premisa simple: mentir requiere mayor esfuerzo cognitivo que decir la verdad. Implica:

Teóricamente, este esfuerzo adicional se manifiesta en la actividad cerebral. Así, las técnicas empleadas no analizan el contenido de la memoria, sino los patrones neurológicos vinculados al acto de mentir. El inconveniente es que este modelo presenta limitaciones: por ejemplo, si alguien está muy habituado a falsear, el esfuerzo disminuye y la técnica pierde fiabilidad.

Más que "leer mentes", estas herramientas trabajan con una representación muy restringida de lo que significa engañar. Su interpretación exige, por tanto, extrema cautela. La aparente objetividad de los datos neurocientíficos puede crear una "ilusión de certeza" peligrosa en contextos judiciales, donde los errores tienen consecuencias irreversibles.

Conclusión: Realidad versus Expectativas

Aunque los titulares sobre "detectar mentiras en el cerebro" resulten atractivos, la realidad científica es considerablemente más compleja. Los especialistas coinciden en que aún estamos lejos de poder acceder a los pensamientos de una persona o determinar con exactitud si dice la verdad.

Por ahora, el sistema judicial sigue careciendo de un método confiable para leer la mente o detectar el engaño en los tribunales. Al final, permanecemos en el mismo punto: enfrentados a la dificultad perenne de discernir con certeza qué es verdad y qué no dentro de la complejidad de la mente humana.

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