«El coronavirus fue una broma en comparación con lo que llega»: el fuerte aviso de Eric Schmidt, ex CEO de Google
La Advertencia de Eric Schmidt sobre la Inteligencia Artificial
El desarrollo de la inteligencia artificial progresa a una velocidad extraordinaria, transformando en realidad lo que hasta hace poco parecía propio de relatos futuristas. Eric Schmidt, quien anteriormente dirigió Google, ha emitido recientemente una alerta que ha generado gran preocupación en los ámbitos tecnológico y gubernamental. En una conversación mantenida en el podcast «The Diary of a CEO», Schmidt expresó con claridad: «Desarrollar virus peligrosos mediante IA resulta sumamente sencillo, se pueden crear agentes patógenos muy dañinos. Existe un grupo dedicado específicamente a prevenir que esto suceda».
Si bien durante mucho tiempo la IA funcionó como un complemento tecnológico, los sistemas actuales más avanzados tienen capacidad para realizar operaciones de gran complejidad. Este salto significativo en sus capacidades es lo que alarma a especialistas como Schmidt: «hay indicios de que los modelos básicos pueden ejecutar ataques de día cero con una eficacia igual o superior a la humana. Estamos actuando con imprudencia, utilizando algo cuyas consecuencias no alcanzamos a visualizar completamente».
Paralelismos con la tecnología nuclear
Las similitudes con el desarrollo nuclear no son coincidencia. Al igual que sucedió en el siglo pasado, la humanidad ha desarrollado una tecnología con potencial tanto para preservar la vida como para amenazar la existencia de millones de personas. Por esta razón, Schmidt sostiene que ciertos sistemas de IA deberían recibir una protección similar a la que se aplica a las armas nucleares.
La comparación resulta evidente: la fisión nuclear permitió el acceso a energía limpia, pero también posibilitó la creación de armamento destructivo. Con la inteligencia artificial, podría reproducirse este mismo escenario. «Dentro de cinco años dispondremos de sistemas entre 50 y 100 veces más potentes que los actuales», anticipó el experto.
El doble potencial de la tecnología
No obstante, Schmidt enfatiza que el futuro de la IA dependerá del uso que se le otorgue: «la misma inteligencia artificial que puede diseñar un virus mortal puede emplearse para descubrir tratamientos médicos innovadores». Además, plantea una pregunta fundamental: «¿por qué no contamos con médicos asistidos por IA que ayuden a los profesionales humanos a determinar la terapia más adecuada para cada paciente?». El desafío, por lo tanto, no reside en la tecnología en sí misma, sino en cómo se regula, distribuye y utiliza.
Perspectiva geopolítica
«China está progresando rápidamente y, aunque posiblemente lleven uno o dos años de desventaja, eventualmente igualarán a Occidente», alertó Schmidt. Según el exdirectivo de Google, el modelo de IA chino reflejará un «sesgo estructural contrario a la libertad de expresión». Mientras tanto, Occidente enfrenta el desafío de encontrar el equilibrio adecuado entre innovación tecnológica y protección de derechos fundamentales.
La Comisión Europea detalla que «el enfoque de la Unión Europea en materia de inteligencia artificial se fundamenta en la excelencia y la confianza, con el propósito de impulsar la investigación, la capacidad industrial y la competitividad, asegurando al mismo tiempo la protección, los derechos básicos y los principios democráticos».
Consecuencias en el ámbito laboral y social
Respecto al impacto en el mundo del trabajo y la sociedad, Eric Schmidt admite que se producirá «una importante reconfiguración laboral», aunque descarta la noción de una eliminación masiva de empleos. En su perspectiva, la IA no suprimirá puestos de trabajo, sino que modificará las formas en que trabajamos. «Existirán muchos más empleos, no menos», aseguró.
Para el antiguo CEO de Google, «no resulta tan simple eliminar a la humanidad completa como ocasionalmente se imagina». La solución radicará en la colaboración entre naciones y el establecimiento de sistemas de supervisión parecidos a los existentes para la energía nuclear. Sin embargo, las crecientes tensiones entre potencias dificultan cada vez más este objetivo. La IA representa «el primer competidor intelectual de la humanidad».
¿Lograremos aprovechar sus capacidades para combatir enfermedades y perfeccionar la educación, o sucumbiremos a la tentación de emplearla como instrumento en enfrentamientos económicos, políticos y militares?
Finalmente, es importante mencionar que la Comisión Europea ha establecido que «el Código de Prácticas para IA General se organiza en tres secciones principales que ofrecen a los desarrolladores orientación práctica para alinearse con las disposiciones del Acta de IA de la Unión Europea».

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