El gran día de las ondas gravitacionales: una década escuchando señales invisibles del universo
El 14 de septiembre de 2015, los detectores LIGO registraron por primera vez ondas gravitacionales procedentes de la colisión de dos agujeros negros. Esta señal, de apenas dos décimas de segundo, confirmó una predicción de Einstein y abrió una nueva era en la astronomía, permitiéndonos escuchar fenómenos cósmicos invisibles. El descubrimiento, anunciado en 2016 y galardonado con el Nobel en 2017, fue el resultado de décadas de esfuerzo colectivo. Desde entonces, se han detectado cientos de señales, incluyendo colisiones de estrellas de neutrones, dando lugar a la astronomía multimensajero. Este avance ha permitido explorar agujeros negros, testear la relatividad y preparar nuevos proyectos para seguir escuchando los secretos del universo.

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