¿Está el sistema sanitario preparado para abordar las enfermedades cardiovasculares desde una perspectiva de género?
Las enfermedades del corazón y la importancia de la perspectiva de género
Los problemas cardiovasculares son la principal causa de fallecimientos a nivel global. Tradicionalmente, se han estudiado y tratado como dolencias propias de los hombres, lo que ha llevado a que las mujeres reciban diagnósticos y terapias similares, sin considerar las diferencias específicas de sexo y género. Esto, sumado a que sus señales de alerta suelen ser menos reconocibles, ha perjudicado la detección precoz.
Sexo y género: un binomio crucial
Al analizar el corazón, es fundamental distinguir entre el sexo biológico y el género (el contexto social y cultural). Juntos, definen los riesgos, las manifestaciones y los cuidados necesarios para cada persona.
- Influencias del sexo biológico: Hormonas como los estrógenos ofrecen cierta protección a las mujeres antes de la menopausia, retrasando la aparición de eventos cardíacos. Además, existen factores de riesgo exclusivos como la diabetes gestacional, la preeclampsia o la menopausia precoz.
- Influencias del género: Los roles sociales afectan los hábitos de vida (actividad física, consumo de sustancias), el uso de los servicios de salud y hasta la rapidez para buscar ayuda médica.
Diferencias fisiológicas clave
Más allá de las hormonas, el corazón femenino tiene un tamaño promedio menor y sus arterias principales suelen ser más estrechas. Late más rápido pero con un gasto cardíaco inferior. Estas características hacen que las enfermedades evolucionen de forma distinta y requieran enfoques específicos.
Síntomas distintos, riesgos subestimados
Mientras un infarto en hombres suele manifestarse con dolor opresivo en el pecho que se irradia, en las mujeres es frecuente:
- Dolor abdominal o debajo del esternón.
- Dificultad para respirar.
- Fatiga extrema y náuseas.
Estas señales a menudo se confunden con problemas digestivos o de ansiedad, lo que lleva a un retraso peligroso en el diagnóstico y tratamiento.
Barreras que retrasan la atención
Varios factores contribuyen a que las mujeres reciban ayuda más tarde:
- Minimización de los síntomas por parte de la propia paciente.
- La mayor edad al debut de la enfermedad y la presencia de otras dolencias, que enmascaran el cuadro.
- La creencia cultural de que es una "enfermedad de hombres", lo que lleva a infravalorar el riesgo.
- El uso de transporte particular en lugar de servicios de emergencia.
Hacia un enfoque integral
Es urgente incorporar la perspectiva de género en la evaluación, los protocolos y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. Asimismo, se necesita una mayor participación de mujeres en estudios clínicos para generar evidencia que permita recomendaciones precisas y adaptadas a su realidad. Solo así se podrá mejorar la prevención, el diagnóstico temprano y los resultados de salud para las mujeres.
Contenido original en https://theconversation.com/esta-el-sistema-sanitario-preparado-para-abordar-las-enfermedades-cardiovasculares-desde-una-perspectiva-de-genero-256509
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