How a microbial infestation in Ireland gave us the modern day jack-o’-lantern
El Símbolo por Excelencia de Halloween
Sin duda alguna, la calabaza iluminada representa el emblema más reconocible de Halloween: una calabaza vaciada por dentro, con una expresión grotesca y sonriente tallada en su superficie, y una vela en su interior. Su luz titilante proyecta sombras espectrales y da vida al rostro esculpido, intensificando el ambiente único de misterio y celebración que caracteriza esta festividad.
La Calabaza Ideal para Tallar
La variedad de calabaza más empleada para esta tradición es la Cucurbita pepo, específicamente los tipos conocidos como calabaza de campo de Connecticut o calabaza de Jack O'Lantern, cuyo color, forma redondeada y corteza resistente las hacen perfectas para el tallado. Sin embargo, originalmente no se utilizaban calabazas para esta costumbre. En sus inicios, se esculpían otros vegetales, particularmente nabos.
La Leyenda de Jack el Tacaño
El relato folclórico más famoso vinculado a esta tradición nos traslada a la Irlanda del siglo XVIII. Está asociado con la figura de Jack el Tacaño, también llamado Jack el Herrero, Jack el Borracho o Jack de la Linterna.
- El primer engaño: Jack convenció al diablo para que se transformara en una moneda con la que pagar una última bebida, evitando así llevarlo al infierno.
- El segundo engaño: Más tarde, lo atrapó en la copa de un árbol. Para ser liberado, el diablo tuvo que prometer que nunca reclamaría el alma de Jack.
Al morir Jack, su vida pecaminosa le impidió entrar al cielo. El diablo, cumpliendo su palabra, también le negó la entrada al infierno, condenándolo a vagar por la Tierra en una oscuridad eterna. De forma burlona, Satanás le arrojó una brasa ardiente del infierno para que iluminara su camino. Jack colocó esta brasa dentro de un nabo vaciado, usándolo como linterna. Así se convirtió en Jack O'Lantern, Jack de la Linterna.
Los Orígenes Antiguos en Samhain
Las raíces más antiguas de Halloween están ligadas en gran medida a la festividad de Samhain, que señalaba el final de la temporada de cosecha y el Año Nuevo Celta.
- En la Irlanda preindustrial, el otoño era una época de gran oscuridad.
- La gente tallaba nabos, patatas y otros tubérculos, colocando carbón o velas en su interior para crear lámparas improvisadas que guiaran a quienes celebraban el Samhain.
- En ocasiones, tallaban caras en estos vegetales.
Existía además la creencia de que, en la noche de Halloween, el velo entre el mundo de los vivos y el de los muertos se volvía más delgado, permitiendo que espíritus, tanto benévolos como malignos, regresaran. Se colocaban estas lámparas vegetales en ventanas y puertas para ahuyentar a los espíritus errantes, incluido el propio Jack. Con el tiempo, la gente comenzó a esculpir rostros aterradores en los nabos para asustar y espantar a estos seres.
La Gran Hambruna Irlandesa y la Migración
La conocida como "Gran Hambruna" o "Hambruna de la Papa" fue un período devastador de inanición, enfermedad y migración que afectó a Irlanda entre 1845 y 1849, con efectos prolongados hasta 1852.
- Se estima que hubo al menos 1,100,000 muertes y la emigración masiva de otro millón de personas.
- La causa fue el oomiceto Phytophthora infestans (el tizón tardío), que arruinó las cosechas de patata, el alimento básico de la población más pobre.
- La falta de métodos para combatir esta plaga condujo a una catástrofe humanitaria, facilitando la propagación de enfermedades como el tifus, la tuberculosis y el cólera.
La Transición a la Calabaza en América
Los inmigrantes irlandeses que llegaron a Estados Unidos llevaron consigo sus tradiciones. Sin embargo, al intentar celebrar Halloween, se encontraron con un problema: los nabos no eran fáciles de encontrar. Afortunadamente, descubrieron un vegetal nativo que era mucho más grande, vistoso, abundante en otoño y fácil de vaciar y tallar: la calabaza. Rápidamente, ésta reemplazó a los nabos y otros vegetales.
La Calabaza en la Actualidad y un Riesgo Oculto
Las calabazas talladas con caras espeluznantes se integraron rápidamente en las celebraciones de Halloween. Aunque inicialmente servían para espantar al espíritu de Jack y otras almas en pena, con el tiempo se convirtieron en un símbolo festivo que hoy decora hogares, combinando el susto y la diversión.
No obstante, incluso hoy, las calabazas pueden albergar peligro. Un estudio de 2006 analizó la rápida descomposición fúngica de las calabazas de Halloween en Irlanda del Norte. Se descubrió que, después de ser talladas y exhibidas, desarrollaban una importante deterioración microbiana, con presencia de al menos cinco tipos de hongos, tres de los cuales pueden causar infecciones en personas con el sistema inmunológico debilitado.
Esto no significa que debamos dejar de usar calabazas talladas, pero en entornos sanitarios con pacientes vulnerables, se recomienda inspeccionarlas regularmente y desecharlas ante el primer signo de contaminación para minimizar la dispersión de esporas.
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