La señal más nítida de la fusión de dos agujeros negros: LIGO confirma una predicción de Stephen Hawking
Detección Histórica de Ondas Gravitacionales
El 14 de enero de 2025, los equipos del observatorio LIGO en Estados Unidos captaron una señal clara vinculada a uno de los fenómenos más energéticos del cosmos: la colisión de dos agujeros negros ubicados aproximadamente a 1.300 millones de años luz, dejando evidencias contundentes de su posterior unificación.
GW250114: Un Hito Científico
Esta señal, designada como GW250114 según su fecha de observación, ha proporcionado datos precisos sobre las masas y velocidades de rotación tanto de los agujeros negros originales como del resultante de su fusión. Asimismo, ha permitido verificar una de las predicciones fundamentales de Stephen Hawking acerca del área de los agujeros negros. Constituye, hasta ahora, la señal más definida registrada de la fusión de estos gigantes cósmicos.
Los extraordinarios hallazgos han sido divulgados en la revista Physical Review Letters, con la colaboración de más de 1.700 autores procedentes de 318 instituciones académicas y centros de investigación a nivel mundial.
¿Qué son las Ondas Gravitacionales?
Cuando un cuerpo celeste masivo -como los agujeros negros detectados- experimenta movimientos acelerados, produce perturbaciones características que se propagan por el universo a la velocidad de la luz, comprimiendo y expandiendo el espacio en su trayectoria. El fenómeno puede compararse con las ondas que se forman al lanzar una piedra a un lago, expandiéndose desde el punto de impacto hacia el exterior.
Estas ondulaciones gravitacionales son una consecuencia natural de la teoría de la relatividad general, aunque el propio Albert Einstein dudaba que pudieran detectarse debido a su extremada debilidad.
El Desafío Tecnológico
Incluso en eventos cósmicos de gran magnitud como colisiones de agujeros negros o estrellas de neutrones, la amplitud de las perturbaciones que alcanzan nuestro planeta sería miles de veces menor que las dimensiones de un protón.
Transcurrieron cien años desde la predicción de Einstein hasta el descubrimiento de estos mensajeros cósmicos, inaugurando una nueva etapa en la exploración del universo.
La detección de estas mínimas alteraciones del espacio-tiempo representaba un enorme desafío, requiriendo instrumentación capaz de medir oscilaciones equivalentes a una trillonésima parte de un metro.
La Solución: Interferometría Láser
La respuesta tecnológica llegó mediante la interferometría óptica láser, una técnica de medición ultra precisa que consiste en superponer dos o más haces de luz para crear patrones característicos de máximos y mínimos. El análisis detallado de estos patrones interferenciales permite determinar tamaños inferiores al de un átomo.
El principio teórico de la interferencia óptica es comprensible:
- Interferencia destructiva: Ocurre cuando las crestas de un haz coinciden con los valles del otro, produciendo un mínimo
- Interferencia constructiva: Se produce cuando las crestas de ambos haces coinciden, generando un máximo
Observatorios de Ondas Gravitacionales
Basándose en este principio interferencial operan los principales detectores mundiales:
- LIGO en Estados Unidos (con dos instrumentos idénticos separados 3.000 km)
- VIRGO en Italia
- KAGRA en Japón
Estos tres observatorios conforman el consorcio LVK y han identificado aproximadamente 300 fusiones de agujeros negros hasta la fecha.
Confirmación del Teorema de Hawking
El análisis exhaustivo de GW250114 reveló que:
- Dos agujeros negros de entre 30-40 masas solares colisionaron
- El evento ocurrió a 1.300 millones de años luz de la Tierra
- El agujero negro resultante posee aproximadamente 63 masas solares
Los cálculos demostraron que:
- Los agujeros negros iniciales tenían una superficie total de 240.000 km² (similar al Reino Unido)
- El agujero negro resultante presenta una superficie de 400.000 km² (comparable a Suecia)
Estos resultados confirman el "teorema del área de los agujeros negros" propuesto por Stephen Hawking en 1971, que establece que la superficie total de los agujeros negros no puede disminuir. La verificación alcanza un nivel de confianza del 99.999%.
Futuro de la Investigación
Las próximas investigaciones se centrarán en la detección de ondas gravitacionales de baja frecuencia, inaccesibles para interferómetros terrestres. La NASA y ESA desarrollan conjuntamente LISA (Laser Interferometer Space Antenna), un interferómetro espacial compuesto por tres naves formando un triángulo equilátero con separaciones de cinco millones de kilómetros.
El 14 de septiembre de 2015 marcó el inicio de una nueva era en la observación cósmica, cuyo potencial futuro resulta extraordinariamente prometedor.

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