Las desigualdades agravan las pandemias y viceversa: ¿cómo podemos romper este círculo vicioso?
La relación entre desigualdad y pandemias
Las crisis pandémicas intensifican las brechas sociales existentes, y a su vez, estas desigualdades hacen que las comunidades sean más propensas a sufrir los impactos de las pandemias. Esta es la idea central de un análisis publicado en noviembre por el Consejo Global sobre Desigualdades, Sida y Pandemias, asociado a ONUSIDA.
Un ciclo perjudicial
El informe demuestra que las disparidades no son solamente una consecuencia de las emergencias sanitarias, sino que también son un factor que hace que estas crisis sean más comunes, graves y duraderas. La evidencia presentada describe un circuito negativo: las desigualdades dentro de los países y a nivel mundial incrementan la fragilidad de las sociedades. Las pandemias, a su vez, profundizan esas mismas desigualdades, un patrón observable en brotes como los de covid-19, VIH/sida, ébola, influenza y mpox.
Impacto concreto y cifras alarmantes
Los datos del estudio indican que, durante la pandemia de covid-19, aproximadamente 165 millones de personas cayeron en la pobreza entre 2020 y 2023. En marcado contraste, la riqueza de los más acaudalados aumentó en un 27,5% en los primeros meses de la crisis. Este documento, que recoge aportes de múltiples expertos, subraya la necesidad crítica de enfrentar los orígenes sociales de las crisis de salud.
Los factores sociales que determinan la salud
Uno de los pilares del informe son los determinantes sociales de la salud. Elementos como el nivel educativo, los ingresos, la calidad de la vivienda y el entorno definen qué grupos son los más golpeados por las emergencias.
- En Brasil, según ONUSIDA, las personas sin educación básica tuvieron hasta tres veces más probabilidades de fallecer por covid-19 que quienes tenían estudios superiores.
- Las comunidades negras, indígenas y quienes viven en favelas y periferias también mostraron tasas más elevadas de contagio y muerte.
- Patrones similares se observaron a nivel global; por ejemplo, la alta densidad urbana y el hacinamiento incrementaron la mortalidad en Inglaterra.
Desigualdad entre naciones: un riesgo para todos
Las disparidades internacionales también amplifican la vulnerabilidad. Cuando los países con menos recursos no pueden acceder a vacunas, diagnósticos o apoyo fiscal, el riesgo se extiende por todo el planeta. En 2021, solo diez naciones acumulaban el 75% de las dosis de vacunas contra la covid-19 administradas, dejando al mundo expuesto a la aparición de nuevas variantes.
Seis meses después de la autorización de las vacunas, los países ricos tenían suficientes dosis para cubrir al 90% de sus grupos prioritarios, mientras que los países de bajos ingresos solo podían inmunizar al 12% de sus poblaciones de riesgo. El informe estima que esta inequidad pudo causar 1.3 millones de muertes prevenibles.
El caso de Brasil y las lecciones aprendidas
Brasil fue uno de los países más golpeados por la covid-19. En marzo de 2022, registraba el 10.7% de las muertes globales, aunque su población representa solo el 2.7% del total mundial—una proporción cuatro veces mayor al promedio. Esto no se debió únicamente al virus, sino también a una gestión deficiente de la pandemia, que desalentó medidas preventivas, retrasó la adquisición de vacunas y propagó desinformación.
Recomendaciones para un futuro más seguro
El informe de ONUSIDA propone una serie de medidas clave para romper este ciclo:
- Enfrentar las barreras financieras globales: Renegociar la deuda de países vulnerables y crear mecanismos automáticos de financiación para emergencias, evitando recortes en el gasto social.
- Invertir en los determinantes sociales: Fortalecer la protección social, educación, vivienda digna, trabajo decente y reducir las desigualdades regionales.
- Fortalecer la producción local de tecnologías sanitarias: Tratar el conocimiento esencial como un bien público y asegurar que los derechos de propiedad intelectual no se antepongan al derecho a la salud y a la vida.
- Construir una gobernanza multisectorial: Integrar al Estado, la comunidad científica, las organizaciones de la sociedad civil y las comunidades en la toma de decisiones.
Un camino a seguir
Prepararse para futuras amenazas requiere sistemas de salud robustos, gestión competente e inversión sostenida en políticas sociales, ciencia e innovación. La política exterior brasileña, a través de foros como el G20, BRICS y la COP30, ha abogado por acciones integradas que vinculen clima, salud y equidad.
Romper el vínculo entre desigualdad y pandemia es un imperativo ético y práctico para la seguridad sanitaria global. Ignorar las dimensiones sociales, políticas y fiscales de las crisis perpetúa el riesgo de nuevas emergencias. El mundo tiene una oportunidad decisiva para invertir en equidad y construir resiliencia, recordando que la inacción tiene un costo altísimo, medido no solo en economía, sino, sobre todo, en vidas humanas.

Contenido original en https://theconversation.com/las-desigualdades-agravan-las-pandemias-y-viceversa-como-podemos-romper-este-circulo-vicioso-272143
Si cree que algún contenido infringe derechos de autor o propiedad intelectual, contacte en bitelchux@yahoo.es.
Copyright notice
If you believe any content infringes copyright or intellectual property rights, please contact bitelchux@yahoo.es.