Matusalén y la inmortalidad en el mundo vegetal

📅 23/01/2026 📂 salud

La singular longevidad del reino vegetal

Como señaló el poeta Federico García Lorca, existe un misterio en la duración de la vida de los árboles que talamos. Establecer la esperanza de vida de una planta resulta considerablemente más complejo que hacerlo para un animal.

Límites de la existencia en la naturaleza

La longevidad de cualquier ser vivo está condicionada por su adaptación biológica y las características de su entorno, las cuales, en situaciones óptimas, pueden permitirle alcanzar el máximo vital de su especie. Entre los animales, las tortugas de las Galápagos son las más longevas, con vidas de hasta 150 años. Esto implica que ninguna tortuga actual fue testigo de la llegada de Charles Darwin a aquellas islas en el siglo XIX.

¿Cuál es el récord de vida en una planta?

En el año 1957, en las Montañas Blancas de California, se identificó un ejemplar de Pinus longaeva cuya edad, determinada con exactitud mediante el conteo de sus anillos de crecimiento, ascendía a 4,850 años. Para ponerlo en perspectiva:

Bautizado como Matusalén, en referencia al personaje bíblico, este pino, con una edad actual estimada de 4,918 años, se mantiene como el organismo individual (no clonal) más antiguo conocido. Su principal rival en longevidad es un alerce chileno apodado "El Gran Abuelo", aunque los métodos indirectos utilizados para datarlo generan debate en la comunidad científica.

El secreto de una vida tan extensa

La clave reside en un crecimiento extremadamente lento, impulsado por un acceso limitado a nutrientes. Este ritmo pausado conlleva:

En el mundo natural, tanto para plantas como para animales, una existencia longeva parece incompatible con un desarrollo acelerado y una vida de alta intensidad.

Un concepto de muerte diferente

Biológicamente, la muerte en los animales es un evento relativamente rápido e irreversible, marcado por el cese de las funciones vitales. En las plantas, sin embargo, es un proceso gradual y parcial que puede extenderse por semanas o meses en distintos tejidos. Además, es común que mientras una parte del vegetal muere, otras se mantengan vivas e incluso sean capaces de regenerar un organismo completo.

La inmortalidad funcional: el caso de Pando

En Utah, Estados Unidos, existe un bosque llamado Pando, formado por miles de troncos de álamo que emergen de un mismo y vasto sistema de raíces. Se trata de un único organismo clonal que se renueva constantemente. Se estima que este ente viviente tiene alrededor de 80,000 años, una época en la que los neandertales habitaban Europa.

Esta extraordinaria capacidad de supervivencia y regeneración se debe a los meristemos: tejidos con células indiferenciadas que pueden dividirse y dar origen a nuevos órganos durante toda la vida de la planta. La biotecnología aprovecha esta propiedad para la propagación vegetativa in vitro.

Los animales poseen células madre con capacidad reparadora limitada (en la sangre, piel o mucosas), pero carecen de la posibilidad de un reemplazo masivo y continuo de todos sus tejidos, a diferencia de lo que logran las plantas. Nuestros órganos, por desgracia, no se regeneran.

Conclusión: una forma de vida única

Desde esta óptica, mientras conserven células vivas, los vegetales pueden considerarse funcionalmente amortales. No es casualidad que, en muchas tradiciones, el árbol simbolice la regeneración perpetua y la vida en constante renovación.

Retomando la reflexión de Lorca, es evidente que las plantas poseen una modalidad de existencia singular. Y una forma de vida tan particular conlleva, necesariamente, una forma de muerte también única.

El árbol Matusalén y el concepto de inmortalidad en las plantas

Contenido original en https://theconversation.com/matusalen-y-la-inmortalidad-en-el-mundo-vegetal-272459

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