Moverse sí ayuda a adelgazar: la ciencia reabre el debate sobre cómo usamos la energía
Replanteando el Efecto del Ejercicio en el Gasto de Energía
Durante mucho tiempo prevaleció la idea de que el organismo se adaptaba al esfuerzo físico reduciendo el consumo en otras áreas. Según este razonamiento, el ejercicio tendría un impacto limitado para perder peso, ya que el incremento en el gasto calórico sería menor al esperado. No obstante, investigaciones recientes apuntan a una conclusión diferente: aumentar nuestra actividad física sí eleva el gasto energético total de manera significativa.
Una Pregunta Fundamental
Una duda persistente nos ha acompañado: al incrementar el ejercicio, ¿nuestro cuerpo quema más calorías en total, o simplemente redistribuye un presupuesto fijo, como un administrador ajustando partidas? ¿Busca nuestro metabolismo un equilibrio constante?
Esta interrogante ha generado dos posturas científicas principales y contrapuestas.
Los Dos Modelos en Conflicto
- El Modelo Aditivo (Tradicional): Es el concepto que siempre hemos conocido. Postula una relación directa: a mayor actividad física, mayor es el número total de calorías que gastamos.
- El Modelo de Gasto Constreñido (Reciente): Esta hipótesis, más novedosa, propone que el cuerpo opera con un límite energético prefijado. Si se gasta más en movimiento, se recortan recursos de otras funciones vitales —como el metabolismo basal, la respuesta hormonal o la inmunidad— para mantener el total inalterado.
Un Estudio Clave Renueva el Debate
Una nueva investigación publicada en la revista PNAS ha reavivado esta discusión. Sus hallazgos parecen fortalecer la validez del modelo aditivo.
Los científicos examinaron a individuos con rutinas de actividad muy dispares, desde personas con hábitos sedentarios hasta atletas de resistencia extrema.
Mediante técnicas precisas para cuantificar el gasto energético total y la actividad, encontraron un patrón consistente. Un incremento en la actividad física se correspondía con un mayor gasto de energía. Esta relación se mantuvo incluso al considerar únicamente la masa corporal magra (músculos, órganos, huesos y agua).
Además, no se detectaron indicios de compensación. Marcadores relacionados con la función inmunológica, tiroidea y reproductiva permanecieron estables incluso en los sujetos más activos.
La conclusión es que el organismo no parece "ahorrar" energía en otras áreas. El gasto derivado de la actividad física se suma directamente al total diario.
¿Por Qué es Importante Este Descubrimiento?
Para apreciar su relevancia, es útil revisar cómo se distribuye nuestra energía diaria:
- Metabolismo Basal: Energía para funciones vitales en reposo.
- Efecto Térmico de los Alimentos: Energía para digerir lo que comemos.
- Gasto por Actividad Física: Energía para movernos y ejercitarnos.
El modelo aditivo afirma que al aumentar el tercer componente (actividad), el gasto total sube. El modelo constreñido, en cambio, sostiene que el cuerpo reduce los otros dos para compensar.
El nuevo estudio indica que dicha compensación no sucede, al menos en los rangos de actividad habituales. Cuando las personas activas incrementan su gasto por movimiento (que puede alcanzar el 50% del total), lo que disminuye es la proporción relativa del metabolismo basal, no su valor absoluto. El cuerpo no gasta menos en reposo; simplemente, el gasto total es mayor.
Evidencia Acumulada a Favor del Movimiento
Esta no es una investigación aislada. Cada vez más estudios corroboran esta dirección. La evidencia señala que al movernos más, genuinamente consumimos más energía. El organismo no "roba" de otras partidas para equilibrar la balanza.
Ejemplo 1: Un estudio con adultos mayores reveló que cada minuto extra de actividad moderada o vigorosa (caminar rápido, subir escaleras) se traducía en aproximadamente 16 kilocalorías extra al día. Aunque parezca modesto, sumado a lo largo de la semana equivale a casi una comida completa.
Ejemplo 2: Una investigación que siguió a cientos de personas durante años demostró que las diferencias en el gasto energético entre individuos se debían principalmente a cuánto se movían, y no a su metabolismo en reposo o a su genética.
En resumen, el estilo de vida tiene más peso que la herencia genética en esta ecuación. Esto refuerza que cualquier nivel de actividad, por mínimo que sea, es mejor que el sedentarismo, sin importar la edad o la condición física.
Conclusión para la Vida Cotidiana
Puede existir cierta adaptación en atletas de élite bajo condiciones extremas, pero para la gran mayoría de las personas en su día a día, la respuesta corporal es aditiva: más movimiento resulta en un mayor gasto energético.
Dicho de forma simple: un "límite energético" podría darse en escenarios muy específicos, pero no en la realidad cotidiana. Para nosotros, cada paseo, cada sesión de ejercicio y cada pequeña elección activa cuenta. No hay un presupuesto fijo que se agote, sino un cuerpo que responde sumando.
Si tenía la impresión de que su cuerpo se "acostumbraba" al ejercicio y dejaba de quemar calorías, puede despreocuparse. Su metabolismo no lo está saboteando.
Consejos Basados en la Evidencia
- No se requieren hazañas extremas: Incluso pequeñas cantidades de actividad física aumentan de manera mensurable el gasto energético total.
- Cambia nuestra comprensión: Creer en la teoría del "tope" haría parecer inútil el ejercicio. Si la realidad es aditiva, cada movimiento tiene un impacto tangible en nuestra energía y salud.
- Implicaciones para la salud pública: Esto valida las políticas que promueven reducir el sedentarismo y fomentar el movimiento diario como herramientas efectivas y no meramente simbólicas.
Reflexión Final
La nueva evidencia restablece una perspectiva clara. El cuerpo humano no es un sistema cerrado que compensa cada acción. No somos máquinas que ahorran energía de modo automático, sino organismos dinámicos que, cuando nos movemos más, responden gastando más.
Así que la próxima vez que escuche que hacer más ejercicio no sirve porque el cuerpo se adapta, recuerde: la ciencia actual indica que no hay trampa ni compensación oculta. Cada paso, cada gesto y cada minuto de actividad suman calorías gastadas, salud y bienestar.

Contenido original en https://theconversation.com/moverse-si-ayuda-a-adelgazar-la-ciencia-reabre-el-debate-sobre-como-usamos-la-energia-271693
Si cree que algún contenido infringe derechos de autor o propiedad intelectual, contacte en bitelchux@yahoo.es.
Copyright notice
If you believe any content infringes copyright or intellectual property rights, please contact bitelchux@yahoo.es.