Neurocosas: por qué el prefijo ‘neuro’ no convierte cualquier idea en ciencia
El uso excesivo del prefijo "neuro"
En los últimos años, añadir el prefijo "neuro-" a cualquier concepto se ha transformado en una estrategia para otorgarle una aparente seriedad científica. Es común verlo en campos como el marketing, el derecho, el liderazgo o el coaching, tanto en redes sociales como en algunos escritos académicos. Simplemente anteponiendo estas cinco letras, una idea parece volverse más profunda, moderna y fundamentada.
El origen y el significado adecuado
"Neuro-" tiene sus raíces en el griego y se refiere a los nervios o al sistema nervioso. Su uso inicial era apropiado, limitándose a términos médicos y científicos relacionados con este sistema. Sin embargo, su aplicación se ha ampliado a otros terrenos, frecuentemente sin justificación. No todo lo que brilla tiene una base neurocientífica real.
Este prefijo debería utilizarse solo cuando existe un vínculo comprobable con el sistema nervioso. La neurociencia genuina se sustenta en información obtenida mediante sus métodos específicos, como:
- Técnicas de neuroimagen.
- Estudios electrofisiológicos.
- Análisis molecular, celular y del tejido nervioso.
El problema del "neuroesencialismo"
La popularidad del término en áreas como los negocios o el desarrollo personal a menudo carece de una conexión real con mecanismos cerebrales medibles. Este fenómeno, llamado "neurohype" o neuroesencialismo, ha sido criticado porque:
- Exagera el valor explicativo de lo "neural".
- Puede llevar a una comprensión simplista y errónea del cerebro.
- Hace que las explicaciones que mencionan el cerebro parezcan más convincentes, incluso si la referencia es superficial o irrelevante.
El inconveniente no es que otras disciplinas analicen la conducta humana, sino que adopten el prefijo sin aportar evidencia neurobiológica directa.
Hacia un diálogo interdisciplinario riguroso
El intercambio entre la neurociencia y otros campos del saber es válido y necesario. Pero este diálogo no se logra anteponiendo un prefijo, sino mediante la integración rigurosa de datos, teorías y metodologías. Cuando se habla de neuromarketing o neurocoaching sin emplear o generar información neurobiológica, el "neuro-" actúa principalmente como un reclamo publicitario.
Este mal uso del lenguaje puede desviar la atención de las preguntas cruciales –qué es efectivo, para quién y en qué situación– hacia una explicación reduccionista centrada únicamente en el cerebro. No toda investigación sobre la mente requiere ser "neuro" para ser sólida.
Cómo actuar como usuarios críticos
En internet, influencers y empresas usan este prefijo para captar la atención y revestir de rigor científico sus productos o ideas. Para evaluar la información de forma crítica se puede:
- Investigar el perfil de quien publica: su formación, si tiene aportaciones consistentes sobre el tema o si salta entre temas sin relación aparente.
- Desconfiar de las apariencias: un título de "experto" o una foto con bata blanca no son garantía. Es útil buscar información en otras fuentes fuera de la red social.
- Prestar atención al lenguaje: la divulgación científica de calidad suele esforzarse por ser comprensible. Un lenguaje excesivamente técnico en un formato breve puede ser una señal de alerta.
- Ser prudentes al interactuar: si hay dudas, es mejor no compartir, comentar ni citar el contenido, para no contribuir a su viralización.
Estar al tanto de estas estrategias nos hace usuarios más críticos y menos susceptibles a la influencia del "neurohype".
El camino hacia un uso más preciso
Para promover el rigor y evitar abusos, se proponen algunas medidas:
- Precisión conceptual: emplear el prefijo "neuro-" solo cuando el estudio incluya datos o métodos directamente vinculados a la actividad del sistema nervioso.
- Evaluación crítica en publicaciones: analizar si la referencia al sistema nervioso aporta un valor explicativo real o solo introduce confusión.
- Priorizar la claridad: los estudios muestran que el lenguaje neurocientífico puede aumentar la credibilidad percibida sin mejorar la comprensión. Los comunicadores deben anteponer la claridad y el contexto al atractivo del discurso "neuro".
Adoptar estas prácticas ayuda a reducir el ruido del "neurohype" y fomenta una comunicación científica más honesta y exacta. Ninguna palabra, por muy científica que suene, puede crear conocimiento donde no hay fundamento.
Contenido original en https://theconversation.com/neurocosas-por-que-el-prefijo-neuro-no-convierte-cualquier-idea-en-ciencia-274233
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