Ni deporte ni alimentación: los 5 hábitos para aprovechar el ‘biohacking’ invernal, según una doctora española
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La estación invernal se caracteriza por días más cortos, un clima más frío y una tendencia a ser menos activos, lo que lleva a numerosas personas a optar por soluciones drásticas en su entrenamiento o alimentación.
No obstante, desde el ámbito científico se sugiere un camino alternativo, más simple y factible: utilizar las condiciones propias del invierno para potenciar la salud física y emocional.
Este es el fundamento del biohacking invernal, un enfoque que no requiere esfuerzos excesivos y se sustenta en pequeñas acciones cotidianas con un efecto directo sobre el sistema nervioso.
Esta práctica implica aprovechar los estímulos naturales del invierno (como el frío controlado o la reducida luz solar) para manejar el estrés, incrementar la vitalidad y promover un sueño más profundo.
El secreto no radica en la cantidad, sino en la intencionalidad. Así lo expone la doctora española Beatriz Crespo Ruiz, experta en medicina y rendimiento, quien afirma que «no es necesario hacer grandes gestos, sino actuar con propósito», fundamentándose en lo que llama microhábitos saludables.
Estas pequeñas rutinas actúan como señales precisas para el organismo. Realizadas «bajo demanda», contribuyen a regular la respuesta al estrés y el comportamiento, mediante intervenciones de menos de dos minutos que son fáciles de incorporar a la vida diaria, según explica la especialista.
El auge reciente de métodos como las duchas frías o los ejercicios de respiración tiene un motivo. Surgen de una necesidad cada vez mayor de reducir el ritmo y mejorar el bienestar sin recurrir a tecnología o sistemas complicados.
Foto cedida por Beatriz Crespo.
Microhábitos propuestos por la doctora Beatriz Crespo:
- Suspiros Cíclicos: Se trata de una técnica respiratoria que implica dos inhalaciones por la nariz seguidas de una exhalación prolongada por la boca. Repetir este ciclo cinco veces produce una sensación rápida de tranquilidad y lucidez, ya que las exhalaciones largas calman el sistema nervioso. Se recomienda practicarlo ante situaciones que provoquen ansiedad.
- Pulsador Frío Seguro: Consiste en aplicar agua fresca (no helada) en las mejillas y alrededor de los ojos durante breves instantes. Este estímulo desencadena una respuesta fisiológica que disminuye levemente el ritmo cardíaco y la tensión, ayudando a detener los pensamientos recurrentes tras un momento de estrés.
- Dos Minutos de Luz al Amanecer: Destinar dos minutos por la mañana a contemplar el paisaje en el exterior, sin mirar directamente al sol, ayuda a ajustar el reloj interno. Este hábito se traduce en mayor energía durante el día y un sueño más reparador por la noche, al fortalecer los ritmos circadianos.
- Final de Ducha Templado: Terminar la ducha con agua templada o fresca durante menos de un minuto incrementa la tolerancia al frío y proporciona una agradable sensación de revitalización.
- Recuperación Cálida tras el Frío: La fase de recuperación es tan crucial como la exposición. Tener preparada ropa seca y una bebida templada antes de aplicar el estímulo frío permite una recuperación térmica rápida y evita un enfriamiento excesivo, especialmente útil para quienes sienten más el frío o son principiantes.
En resumen, la propuesta de biohacking invernal de Beatriz Crespo se compone de microhábitos accesibles, fáciles de mantener y con base científica.

Contenido original en https://okdiario.com/salud/ni-deporte-ni-alimentacion-5-habitos-aprovechar-biohacking-invernal-segun-doctora-espanola-16044756
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