Ni dieta ni gimnasio: el secreto de la longevidad lo tienen tus padres
Un nuevo estudio replantea las claves para vivir más años
Durante mucho tiempo, la creencia popular ha sido que la duración de nuestra vida estaba determinada principalmente por nuestros hábitos. Las recomendaciones se centraban en una alimentación equilibrada, ejercicio regular, suficiente descanso y poco más. Sin embargo, una investigación reciente publicada en la revista Science desafía esta perspectiva, sugiriendo que los factores hereditarios tienen un papel mucho más significativo del que se suponía. Según este trabajo, una parte considerable de nuestra longevidad podría estar escrita en nuestro código genético desde el nacimiento.
El peso de la herencia familiar
Los científicos, analizando extensos registros familiares y comparando edades y antecedentes, descubrieron que la influencia del ADN es mayor de lo estimado. Mientras que modelos anteriores atribuían a la genética alrededor de una cuarta parte de la responsabilidad, los nuevos datos elevan esta cifra hasta aproximadamente la mitad. Esto implica que observar la edad que alcanzaron nuestros padres y abuelos puede ofrecer pistas más valiosas sobre nuestra propia longevidad de lo que creíamos.
Un análisis más preciso: separando tipos de mortalidad
La investigación empleó un método innovador, estudiando a gemelos idénticos para distinguir con claridad entre dos causas de fallecimiento:
- Mortalidad intrínseca: Relacionada con enfermedades y el proceso natural de envejecimiento del organismo.
- Mortalidad extrínseca: Vinculada a factores externos como accidentes o infecciones.
El caso de los centenarios: la longevidad en la familia
Los estudios sobre personas que superan los cien años refuerzan esta idea. Los datos indican que la probabilidad de tener una vida excepcionalmente larga aumenta significativamente si se tienen antecedentes familiares directos:
- Si ambos padres fueron centenarios, la probabilidad se incrementa en un 24%.
- Con un progenitor centenario, la ventaja es de aproximadamente un 13%.
- Si fue un abuelo quien llegó a los cien años, el impacto ronda el 7%.
El estilo de vida sigue siendo crucial
A pesar del mayor peso atribuido a la genética, los expertos subrayan que el entorno y las decisiones personales son igualmente determinantes. La epigenética –cómo nuestros hábitos modifican la expresión de los genes– juega un papel fundamental. Factores como una dieta saludable, la actividad física, el manejo del estrés y mantener conexiones sociales positivas pueden activar o desactivar mecanismos biológicos que influyen en la salud y la duración de la vida. En esencia, heredamos un potencial, pero nuestro día a día define en gran medida cuánto de ese potencial se cumple.
Implicaciones para el futuro: hacia terapias dirigidas
Este cambio de paradigma no solo afecta a nuestra comprensión, sino que también impulsa nuevas líneas de investigación. Identificar las variantes genéticas específicas que confieren protección contra las enfermedades relacionadas con la edad es ahora un campo prioritario. El objetivo no es la inmortalidad, sino desarrollar tratamientos que permitan retrasar la aparición de dolencias crónicas, ampliando así los años de vida saludable. Comprender los secretos genéticos de quienes, como supercentenarios, han vivido más de 117 años, podría abrir la puerta a aplicaciones médicas revolucionarias.
Contenido original en https://okdiario.com/salud/ni-dieta-ni-gimnasio-secreto-longevidad-lo-tienen-tus-padres-16199986
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