¿Por qué dejan de crecer los huesos?
Si nunca dejáramos de crecer, seríamos gigantes de más de tres metros a los 80 años, con huesos largos como postes de luz y graves problemas de salud por el peso excesivo. Algunas especies, como ciertos peces y reptiles, crecen lentamente toda su vida, pero en humanos sería insostenible.
El crecimiento en altura se detiene en la adolescencia debido a las placas de crecimiento, zonas de cartílago en los extremos de los huesos largos donde se forman células que luego se transforman en hueso. Durante la niñez, hormonas como la GH y el IGF-1 regulan este proceso, pero en la pubertad, los estrógenos y la testosterona provocan un estirón antes de cerrar las placas, deteniendo el crecimiento.
Las niñas suelen alcanzar su altura adulta entre los 14 y 16 años, y los niños entre los 16 y 18, aunque algunos siguen creciendo hasta los 20. Los médicos pueden ver en radiografías si las placas siguen activas, ya que aparecen más claras que el hueso maduro.
Las placas son frágiles: una fractura cerca de ellas puede alterar el crecimiento, por lo que es clave tratar bien las lesiones en jóvenes. Una vez cerradas, no hay forma segura de reactivarlas, y los suplementos o ejercicios milagrosos no funcionan.
Algunas personas tienen problemas de crecimiento por causas genéticas o hormonales, como déficit de GH o hipotiroidismo, que pueden tratarse médicamente. Pero las diferencias de estatura son normales y dependen en gran parte de la genética.
Aunque los huesos dejen de alargarse, el cuerpo sigue cambiando. La masa ósea alcanza su máximo entre los 20 y 30 años, luego disminuye, por lo que una buena alimentación y ejercicio son clave para mantener huesos fuertes. Además, el crecimiento no es solo físico: en la adolescencia también se desarrolla el cerebro, las emociones y la personalidad.

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