Saludable y rentable: compartir bici genera millones de euros de beneficios a las ciudades europeas

📅 09/11/2025 📂 salud

Estudio revela el impacto económico y social de los sistemas de bicicletas compartidas en Europa

Una investigación comisionada por EIT Urban Mobility y Cycling Industries Europe ha logrado medir por primera vez el rendimiento económico y social que generan las inversiones en programas de bicicletas compartidas en territorio europeo.

Beneficios cuantificados del servicio

El análisis, desarrollado por la firma consultora EY, indica que el uso compartido de bicicletas produce 305 millones de euros en ventajas cada año, reafirmando su importancia dentro de la movilidad urbana sostenible.

La investigación confirma que este modelo de transporte proporciona notables beneficios ecológicos, de salud y económicos a más de 150 ciudades europeas que disponen actualmente de estos servicios.

Alcance del estudio y flota europea

El estudio comprende la Unión Europea de los 27, junto con Reino Unido, Suiza y Noruega, evaluando sistemas que incluyen desde grandes redes metropolitanas como París, con 42.200 bicicletas, hasta Bruselas, con más de 11.000 unidades, e incluso localidades menores que funcionan con apenas algunas decenas de vehículos.

Colectivamente, estas redes constituyen una flota de 438.000 bicicletas compartidas que facilitan millones de trayectos anuales. Estos sistemas enlazan a la población con sus trabajos, centros educativos y transporte público, transformándose en un componente esencial del ecosistema de movilidad urbana europeo.

Impacto medioambiental positivo

Los hallazgos del análisis muestran que anualmente el servicio de bicicletas compartidas evita la emisión de 46.000 toneladas de CO₂ y 200 toneladas de contaminantes atmosféricos perjudiciales para la salud humana.

Estos datos adquieren particular importancia ante la crisis climática y los desafíos de calidad del aire que enfrentan numerosas ciudades europeas. Al sustituir desplazamientos en automóvil por movilidad activa, estos sistemas colaboran directamente en la disminución de la huella de carbono urbana y optimizan la calidad del aire que respiran los habitantes.

Ventajas para la salud pública

Los beneficios sanitarios de los sistemas de bicicletas compartidas son particularmente destacables, de acuerdo con el estudio. La investigación señala que estos programas evitan 1.000 casos de enfermedades crónicas cada año, lo que equivale a un ahorro de 40 millones de euros en atención médica para los sistemas sanitarios públicos europeos.

Este ahorro no solo posee un valor económico, sino que mejora considerablemente la calidad de vida de miles de personas que adoptan hábitos de movilidad más activos. El incremento de la actividad física disminuye la mortalidad prematura, las afecciones cardiovasculares y el riesgo de cáncer.

Reducción de la congestión vehicular

Además del efecto en salud, compartir bicicleta reduce significativamente la congestión del tráfico urbano. El estudio calcula un ahorro de 760.000 horas de productividad al año, valoradas en 30 millones de euros, que los ciudadanos recuperan al eludir embotellamientos y retrasos en sus traslados cotidianos.

Esta mejora en la eficiencia del transporte urbano produce efectos multiplicadores en la economía local, permitiendo que trabajadores y empresas utilicen mejor su tiempo. El sector sostiene además 6.000 empleos equivalentes a jornada completa en toda Europa, generando ocupación directa e indirecta en múltiples ciudades.

Rentabilidad para usuarios y administraciones

Para los usuarios particulares, el servicio de bicicletas compartidas representa una modalidad de transporte muy económica que reduce los costes de movilidad hasta en un 90% en comparación con la posesión y utilización de coches privados.

Este ahorro es especialmente significativo en un escenario de costes crecientes de combustible, seguros, mantenimiento y estacionamiento de vehículos. La alternativa de pago por uso posibilita a los ciudadanos acceder a movilidad flexible sin las cargas económicas vinculadas a la propiedad de un medio de transporte.

Para las entidades municipales, compartir bicicleta constituye también un argumento sólido para la inversión pública. Por cada euro invertido actualmente, se obtiene un retorno anual del 10%, generando 1,10 euros en externalidades positivas para la sociedad.

Esta rentabilidad convierte a estos sistemas en una de las inversiones más inteligentes que puede realizar una ciudad en materia de movilidad sostenible. El modelo de negocio prueba que la sostenibilidad ambiental y la viabilidad económica pueden complementarse cuando se implementan políticas públicas adecuadas.

Perspectivas futuras y factores de crecimiento

Las previsiones para 2030 resultan aún más alentadoras si se mantienen la inversión y la ampliación de estos servicios. Los beneficios podrían alcanzar un billón de euros anuales, incluyendo 224.000 toneladas de emisiones de CO₂ evitadas, más de 4.200 enfermedades crónicas prevenidas y cerca de 13.000 empleos respaldados.

Bajo estas condiciones favorables, cada euro invertido podría proporcionar un retorno anual del 75% del gasto público inicial. Estas cifras evidencian el enorme potencial de expansión del sector si se conservan las políticas de apoyo.

El estudio determina cuatro factores clave que podrían impulsar este crecimiento exponencial en los próximos años:

Condiciones necesarias para el desarrollo

Estas oportunidades de crecimiento dependen de condiciones favorables que las administraciones públicas deben asegurar. Entre ellas resaltan:

La coordinación entre diferentes niveles de gobierno resulta fundamental para establecer redes efectivas. Sin estas condiciones, el potencial completo de compartir bicicleta podría no alcanzarse en los próximos años.

Declaraciones de los responsables

Bernadette Bergsma, directora de comunicaciones y asuntos de la Unión Europea del EIT Urban Mobility, subraya que el estudio prueba que compartir bicicleta es mucho más que una alternativa de transporte adicional, también aporta beneficios medibles a los ciudadanos, las ciudades y el medio ambiente.

La evidencia es contundente, pues cada inversión en bicicletas compartidas fortalece la salud pública, optimiza la eficiencia de los sistemas de movilidad e impulsa las economías locales. La organización se compromete a asistir a las ciudades para aprovechar estas ventajas.

Yannick Cabrol, directora de EY, aclara que frecuentemente se asume que existe un equilibrio entre las personas, los beneficios y el planeta, pero el uso compartido de bicicletas demuestra precisamente lo contrario.

Por cada euro invertido en bicicletas compartidas, se recuperan como mínimo 1,10 euros, mientras se devuelve tiempo a las personas, se mejora la calidad del aire que respiran, se generan empleos y se reduce la huella de carbono. Los resultados enfatizan que estos sistemas constituyen una herramienta sostenible y estratégica para las ciudades europeas del futuro.

Saludable y rentable: compartir bici genera millones de euros de beneficios a las ciudades europeas

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