Si los animales sienten y piensan, ¿cómo cambia eso las cosas?
La Naturaleza de lo Humano y el Descubrimiento de la Mente Animal
¿Qué define nuestra humanidad? Durante mucho tiempo, nos consideramos una excepción, la única especie con capacidad de razonar, experimentar emociones o proyectar el futuro. Se veía a los demás animales como autómatas, gobernados por instintos y condicionamientos simples. Sin embargo, el estudio de los primates reescribió esta narrativa. Actualmente, comprendemos que el límite entre humanos y otros primates es impreciso. Y, de manera paradójica, al descubrir cómo piensan y sienten los animales, logramos entendernos mejor a nosotros mismos.
El Colapso de un Paradigma
A mediados del siglo XX, la visión del animal-máquina comenzó a resquebrajarse. Las pruebas no provinieron de una sola fuente, sino de una corriente de investigaciones revolucionarias a nivel global. En las décadas de 1960 y 1970, científicas emblemáticas como Jane Goodall, Dian Fossey y Biruté Galdikas se internaron en las junglas para conocer a nuestros parientes evolutivos más próximos.
Registraron conductas como:
- Chimpancés que creaban y empleaban herramientas, establecían alianzas sociales intrincadas y demostraban empatía.
- Gorilas de montaña que, contrariamente al mito de la agresividad, revelaron ser seres sociables y afectuosos, con capacidad para el cuidado, el juego y el duelo.
- Orangutanes que, pese a su naturaleza más solitaria, dedicaban periodos extensos y profundos a la crianza de sus hijos.
Una Perspectiva Global
De forma paralela, el investigador español Jordi Sabater Pi documentó en Guinea Ecuatorial cómo los chimpancés usaban palos para extraer termitas, un hallazgo previo a su difusión mundial. Sus cuadernos de campo, llenos de dibujos y notas, evidencian que la curiosidad científica no tiene una única lengua.
En Japón, la primatología liderada por Kinji Imanishi y Junichiro Itani introdujo una perspectiva filosófica distintiva: la "empatía ecológica". Frente al distanciamiento del observador occidental, propusieron comprender al individuo dentro de su grupo y hábitat. El famoso caso de los macacos de Koshima que lavaban batatas dio origen al concepto de primatología cultural, mostrando que la transmisión cultural de conocimientos no es patrimonio exclusivo del ser humano.
La Riqueza de la Mente Primate
Como base de esta visión, hoy sabemos que los primates, especialmente los grandes simios, poseen una vida cognitiva y emocional compleja. Entre sus capacidades se encuentran:
- Reconocerse ante un espejo (autoconciencia).
- Recordar el pasado y anticipar acciones futuras.
- Consolar a un congénere afligido (conducta compasiva).
- Exhibir comportamientos relacionados con la muerte, permaneciendo junto a los fallecidos.
- Utilizar un repertorio comunicativo rico en gestos intencionales y vocalizaciones con carga emocional.
La memoria episódica, la planificación, la cooperación e incluso un sentido incipiente de justicia ya no se consideran habilidades únicamente humanas.
Preguntas Abiertas y Lo Exclusivamente Humano
Persisten interrogantes profundos: ¿poseen una teoría de la mente completa? ¿Comprenden la muerte en su totalidad? ¿Tienen sentido del humor o aprecio estético? ¿Pueden mentir de forma premeditada?
Algunos rasgos parecen distintivos o notablemente más desarrollados en nuestra especie, como:
- La enseñanza formal y deliberada.
- El lenguaje simbólico complejo.
- La imitación sofisticada.
- La ontogenia cultural acumulativa, donde el conocimiento se transmite y modifica entre generaciones.
Nuevas Miradas y Nuevas Responsabilidades
Las técnicas modernas de investigación (eye-tracking, análisis automatizado de expresiones, inteligencia artificial, proyectos colaborativos como ManyPrimates) ofrecen una ventana sin precedentes a la mente animal.
Este conocimiento conlleva una responsabilidad ética transformadora. Reconocer que otros animales piensan y sienten implica aceptar que tienen intereses y necesidades psicológicas. Por tanto:
- El bienestar en cautividad debe evolucionar del simple mantenimiento a la provisión de vidas con sentido.
- Se debe garantizar oportunidades para elegir, explorar, socializar y tomar decisiones.
- El bienestar psicológico deja de ser un complemento para convertirse en una obligación moral y científica fundamental.

Contenido original en https://theconversation.com/si-los-animales-sienten-y-piensan-como-cambia-eso-las-cosas-266906
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